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¿A qué juega Audax?
📅 10 de April de 2026

¿A qué juega Audax?

Un equipo sin identidad

En lo estrictamente futbolístico, el Audax modelo 2026 dirigido por Gustavo Lema es un conjunto sin sello. No hay una idea de juego que se repita, ni un patrón reconocible que permita anticipar algo. Cambia de esquema, de nombres y de intenciones, pero no mejora: solo se desordena.

La propuesta es tibia, poco agresiva, carente de estética y sin profundidad. Más que incomodar al rival, el cuadro parece incómodo consigo mismo. Y en ese contexto, el riesgo de terminar peleando el descenso vuelve a asomar como una amenaza real.

Si Audax no está en una situación más crítica, es en buena parte por Tomás Ahumada. Con sus atajadas, el arquero proveniente de la cantera ha sostenido resultados y también evitado marcadores en contra más expresivos. A su lado, Esteban Matus, otro jugador surgido en casa, aparece como uno de los pocos que intenta algo distinto por la izquierda, con desborde, criterio y fortaleza física. Podríamos sumar además la voluntad y energía del argentino Troyansky. Y pare de contar. Son esfuerzos aislados, desconectados de un funcionamiento colectivo que apenas apareció en los triunfos ante los dos equipos de Concepción, pero no alcanza.

La salida a finales del año pasado de Leonardo Valencia, la gran figura itálica en 2025, es una pérdida que se ha notado duramente. No solo se fue un jugador talentoso: partió el único que ordenaba el ataque, y que hacía goles. Hoy el mediocampo no conecta, no filtra y no decide.

Los ejemplos sobran. Ya en el debut en la Liga de Primera, el empate sin goles ante Universidad de Chile, se vio que las cosas serían difíciles: mínimas llegadas ante un rival con dos jugadores menos. Más adelante, frente a Colo-Colo (caída por 1 a 0), el cuadro prácticamente no generó peligro. Luego, otra vez contra Universidad de Chile, ahora llena de suplentes en la Copa de la Liga, el rendimiento fue igual de pobre (derrota por 3 a 1). Y en el debut de la Sudamericana ante Olimpia (triunfo de los paraguayos por 2 a 0 en La Florida), la falta de ideas volvió a quedar expuesta. Es decir, no se trata de unos pocos partidos malos: es una tendencia. A eso se suma otro problema: Gustavo Lema ha tardado en exceso en mover la banca cuando los partidos se le van de las manos.

Un "regalo envenenado"

Clasificar a la fase de grupos de la Copa Sudamericana debería ser una buena noticia. Y lo es. Pero para Audax, también puede transformarse en un problema.

El calendario se recarga al límite: cuatro frentes —Torneo Nacional, Copa Chile, Copa de la Liga y Sudamericana— para un plantel corto no representan una oportunidad, sino un riesgo evidente. Lo que en el papel es un premio futbolístico y económico, en la práctica puede terminar siendo un arma de doble filo.

Audax Italiano no tiene variantes suficientes ni un plantel que sostenga la rotación. Y en ese escenario, competir en todos los torneos deja de ser ambición y pasa a ser una sobreexigencia difícil de sostener.

En el fútbol chileno hay antecedentes de sobra: equipos que, sin un plantel generoso, se desgastan intentando competir en todo y terminan comprometiendo lo más importante. La Sudamericana, entonces, puede dejar de ser vitrina y convertirse en una carga que termine pasando la cuenta en el torneo local.

La incógnita dirigencial

Y ahí aparece la otra pregunta, igual de incómoda: ¿a qué juega la dirigencia?

Cuesta entender que, tras una campaña competitiva el año pasado, la decisión haya sido desarmar el plantel. Se fueron piezas importantes: Guiffrey en defensa, Espejo por la banda derecha y, sobre todo, Leonardo Valencia, el principal generador de juego, y sus reemplazos, hasta ahora, no han estado a la altura.

Resulta contradictorio clasificar a un torneo internacional y, al mismo tiempo, debilitar el grupo. La señal es confusa. Y abre nuevamente una duda legítima: ¿el objetivo es competir o simplemente funcionar como vitrina? La salida de Christian Bassedas como gerente deportivo también abre interrogantes. Si se confirma en su reemplazo la llegada de Martín Garretón, exgerente de San Luis de Quillota y Unión La Calera, eso podría dar señales sobre lo que busca la propiedad del club.

Hoy, Audax Italiano es un club sin dirección clara. Lo que pasa en la cancha refleja lo que ocurre arriba. Y si no hay un ajuste —en decisiones, en planificación y en ambición—, el 2026 puede pasar rápidamente de la ilusión internacional a una pelea directa por no descender.

Fuente original: lahoradekingkong.cl
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