AUDAXITALIANO.APP
Por Claudio Herrera
La vida de un entrenador va rauda. “Empecé dirigiendo en Malleco Unido (2013), incluso tuve que adelantar mi tesis en el INAF. La estaba haciendo con Fernando Solís (su actual ayudante) y el ‘Beto’ González, hablé con ellos para entregar solo, di el examen en la mañana y en la tarde estaba entrenando”, dice Juan José Ribera, que tras 12 años ejerciendo tiene todas las vivencias: salvó varios equipos del descenso, también perdió la categoría, fue semifinalista de la Copa Sudamericana y hoy está encaramado con Audax Italiano.
> “Somos un equipo versátil, que cambiamos mucho tácticamente y eso lo conversamos a principio de año y se entrena. La idea es dar señas a un par de jugadores y se cambia la figura de acuerdo al partido, pero ellos son los que adentro gestionan. Es imposible preparar todo lo que va a suceder en un partido, uno propone formas, pero adentro hay cosas que son únicas de ellos”, dice.
—Cuando gana se elogia esa versatilidad, pero…
> “(Interrumpe) Si pierde, es que está confundido”.
—¿El jugador piensa igual?
> “Puede ser, si es que no queda claro de un principio. En esta pasada fue una decisión de club; nosotros propusimos esta versatilidad, porque somos un equipo muy joven con menos presupuesto que otros, y una de las buenas formas de competir es siendo osado y versátil”.
—¿El jugador no se siente expuesto?
> “Se podría sentir y ha pasado, si cambia a una posición que no le acomoda, pero a (Esteban) Matus qué le puede afectar pasar de lateral a lateral-volante y jugar 15 metros más arriba, o a (Jorge) Espejo jugar de lateral o mixto, si en Cobreloa ya lo hizo. A (Nicolás) Orellana, que siempre jugó en la banda, lo pusimos de mixto y ‘doble cinco’. Tampoco es que pongamos a Lautaro Palacios de lateral izquierdo”.
—¿Cómo se nutre usted desde lo estratégico?
> “Intento ser lo menos predecible para el rival, me fijo en entrenadores, pero analizo más que antes también, tenemos tres analistas en el club y eso ayuda, cada uno entrega ‘info’ importante del rival, imágenes individuales. También está la creatividad de uno de buscar algo diferente. Siento que hoy me lanzo más, eso tiene que ver con los años de circo”.
—¿Qué entrenador se considera hoy?
> “Todavía queda el Ribera bombero y he tratado de quitármelo, es injusto que se reduzca a eso, pero es lo que nos ha tocado. Se piensa que tomo equipos que están abajo y busco salvarlos. Siento que estamos en una transición para que confíen en nosotros desde el inicio, no siempre para agarrar un equipo en la fecha 10 con problemas. Yo me siento más maduro a la hora de tomar decisiones”.
Ribera purgó un 2023 durísimo desde lo personal y también a nivel laboral. Perdió a sus padres y entremedio dejó Temuco (Primera B) para asumir Curicó Unido en Primera. Terminó desplomado.
> “¿La salud mental del DT? Se trata poco, es como un tema medio tabú. El entrenador para muchos debe saberlo todo. Hasta Guardiola pasó rachas duras y le costó salir dirigiendo a los mejores del mundo. La cabeza es muy importante, al principio no se le da mucha bola, uno cree que las puede todas, pero a veces no puede. Me he preocupado mucho de eso, trabajé con coaching y lo sigo haciendo, ahora tengo momentos de distracciones que antes no tenía, mis días de descanso trato de no conectar con el fútbol”, revela.
—¿Se cuestionó usted en algún momento su capacidad de entrenador?
> “Sí, en Curicó y San Luis. Públicamente pedí disculpas. Fui a Curicó sin la fuerza para trabajar, creyendo que podía y lo de San Luis lo terminamos mal. Junto a Fernando (Solís) nos hemos abierto a escuchar, porque antes uno decía en tal lado nos fue bien así y repetíamos, pero no siempre se puede replicar. Los contextos son diferentes en todos lados, es necesario ir dándole un matiz a la idea. Antiguamente éramos directos y de balón largo, hoy somos directos también, pero con juego de toque agresivo”.
> “Lo importante”, medita el zurdo, “es convencer al jugador, porque cada futbolista es un mundo aparte. Me considero un DT cercano. No me gustan los personajes, andar con cara de culo todo el día dando instrucciones. Se puede seducir con un abrazo y al mismo tiempo exigiendo”.
—En tiempos donde muchos se obnubilan con la posesión, ¿a usted le gusta ser el paladín del juego directo?
> “No sé si me gusta, me interesa que la gente de fútbol que analiza diga que el equipo de Ribera es reconocible”.
### La cocina del puntero
> “Cuando llegamos a Audax el año pasado percibimos que todos eran muy callados. Hicimos hartas reuniones grupales para que conocieran más al compañero de al lado. A ese equipo no le faltaba entrenamiento físico, pero no habían peleas, no había puteadas e íbamos últimos, es un signo. No quiero que se peguen, pero sí que se digan un par de cosas, quiero un equipo vivo, por eso fuimos moldeando el grupo. Y quise que se quedara el 80% del plantel para este año, porque el equipo terminó el 2024 vivo, despierto, sacamos 20 puntos de 42, no es poco”, profundiza.
> “Llegó un líder nato como Valencia, que nos ayuda dentro y fuera de la cancha. A este equipo de vértigo él le podía dar pausa, pase fino, creatividad, sorpresa y no dudamos en traerlo. Más otros que han dado un paso adelante en el tema de liderar, ahí son importantes Palacios, (Gastón) Gil Romero, también (Marco) Collao. Otros no hablan tanto, pero lideran desde cómo se entrenan: Oliver Rojas, (Germán) Guiffrey, (Tomás) Ahumada”.
> “A Matus lo hemos ayudado a mejorar en labores defensivas, porque atacando siempre ha sido bueno. Si sigue siendo regular y afinando detalles, tiene para ser el lateral de la selección y jugar en un grande tranquilamente. Le exigimos bastante, ya nos pasó con el ‘Tucu’ Sepúlveda el 2022 y se enojaba, me decía ‘el único nombre que se sabe es el mío’, pero quien te quiere te aporrea. Es lo mismo con Esteban, necesita estímulos”.
—¿Este Audax es un equipo de autor?
> “Se ha ido cumpliendo lo que trazamos, queríamos ser fuertes en balón detenido y lo hemos logrado. Hemos incorporado saques laterales a esa faceta, todavía hay un margen de mejora. La labor de Solís, junto a Sergio Sobarzo, ahí es vital; ellos se desviven por entregar herramientas a los jugadores de perfiles de marcas, bloqueos. Sabemos que un 30% de los goles en el año salen de la pelota parada y un buen trabajo ahí es como tener un goleador que te aporta diez tantos en el torneo. Vemos mucho el fútbol inglés, el balón detenido del Arsenal, del Brentford. Incluso el club está gestionando una reunión por Zoom con especialistas del extranjero para enriquecer el método. Además, somos agresivos en ataque y fuertes en transiciones, un equipo versátil, que me representa un 100%. Destaco a los jugadores, ellos ejecutan y se dejan entrenar”.
—¿Qué equipos del mundo le abren la cabeza?
> “Me gustaba el Liverpool de Klopp, también miré mucho al Inter de Inzaghi, pero el de Klopp, como decíamos de manera muy suelta, es un equipo heavy metal, que va, juega y va. Y siento que nuestro Audax no siempre juega tan bien, pero es un equipo intenso, dinámico y eso queremos sostener. Yo creo que el Audax está en la cuerda del heavy metal y los partidos nos han empujado a eso. Hemos ido tratando de ordenar esa búsqueda incesante porque nos hicieron varios goles en los primeros minutos, por ser tan vertiginosos. Con Limache perdíamos, sacamos un delantero y pusimos un central... cambiamos sistema y lo ganamos 3-1. Con Huachipato perdíamos 1-3, con lluvia, metimos cambios y lo dimos vuelta; los partidos nos han llevado a esa vorágine de entender que no tenemos otro camino que ser un equipo intenso y agresivo”.
—Sumaron 32 puntos en la primera rueda. Si sostienen eso van por el título. Colo Colo fue campeón con 67.
> “Es difícil para todos. Queremos plantear esto semana a semana. Si uno se enfoca en repetir los 32 puntos mira demasiado el futuro, yo prefiero ir partido a partido, somos un equipo joven y si le pongo la mochila de más de 60 puntos puede ser nocivo”.
—¿Cree que tendrá más mercado con esta campaña?
> “Fue un plus en su momento el llegar a salvar a equipos. De ocho sacamos a siete, que es harto, pero no somos solo eso, somos un cuerpo técnico que puede armar algo del inicio, fuerte en calidad humana y futbolística, y podemos competir. Los equipos se arman en base a cimientos, cuando están arriba se sostienen mejor, y nosotros en Audax armamos los cimientos desde la pretemporada”.