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AHORA YA NO PODEMOS olvidar la promesa que un día de dolor hicimos.
El Audax, el día 6 de Enero, nos llamó hasta su casa y fuimos todos Llenamos el salón verde de esperanzas, de sueños, de promesas Ese día reímos… el Audax, con todos nosotros ahí, no podía morir…
Pero el tiempo ha pasado. Las cifras que ahí escuchamos son hoy una realidad. Lo que el Audax prometió también lo es, pero ¿Lo que nosotros ofrecimos, es válido también hoy? ¿Vamos a cumplir lo que ese día dijimos?
Si lo hacemos, el verde de Lira se alzará al triunfo, pero si pensamos que los otros lo harán el club morirá irremisiblemente.
Ahí estuvimos todos dando apoyo, juntando fuerzas De todo Chile llegó la voz de aliento y las cifras parecieron minúsculas pero, con el correr de los días, son siderales. A nosotros nos corresponde entonces realizar lo que un día dijimos. Tenemos que materializar ese sueño que cada uno anidó en su interior esa tarde de gloria.
El Audax estaba caído.pero ahí estábamos para ayudarlo y, para recordarlo, hoy día nos llama. Ahora el club pide realidades. Con los sueños ya tejimos una historia, ahora el apoyo de todos dejará esa historia postergada por el triunfo…
Yo recuerdo nítidamente esas voces de hombres ya maduros que se quebraron al hablar del Audax, y mucho más aún recuerdo las lágrimas que corrieron en las mejillas curtidas de muchos asistentes... y ese recuerdo no podrá desaparecer jamás. Esa voz quebrada y esa lágrima son la espina dorsal del triunfo itálico; son la médula que le da la vida y le muestra un futuro franco. Que regresen pues esos rostros, ahora sonriendo, para materializar juntos el triunfo de todos…
Si lo que ese día escuchamos fueron sólo promesas, el Audax muere,- y si en cambio lo dicho era real, el Audax triunfa. Todo depende hoy de aquellos que lloramos la derrota un día y que soñamos un triunfo de años…