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Los fanáticos de Audax ltaliano no tienen términos medios. Al finalizar el primer tiempo, con el elenco floridano perdiendo 3-1, el técnico Oscar Malbernat debía irse, Soto era un villano (falló ostensiblemente en el gol de Julio) y poco menos que había que disolver el club.
Al término del partido, el “Cacho” salió entre aplausos, Brizuela debía estar en la selección paraguaya y los seguidores itálicos estaban apunto de hablar del “ballet verde”.
Los extremos también se dieron en la cancha, con un primer período paupérrimo de los locales, con jugadores erráticos y yerros increíbles, todo lo cual fue bien aprovechado por los nortinos, aplicados tácticamente y con Muñoz sacando provecho de los espacios que le daban Moreno y Zunino.
El segundo período les dio la razón a los cambios de Malbernat. Arancibia puso orden en su franja: Olarra se impuso como defensa central y Reyes hizo su aporte en la generación ofensiva.
El cuadro verde mostró hambre de gol y de futbol, reaccionó ante un marcador adverso y se llevó los tres puntos en forma merecida, dejando por fin la última posición.
Audax entregó un periodo en el que parecía no tener destino. Bechtholdt no daba muestras de ser especialista en la franja; Cangialosi aún no se encontraba en el mediocampo y las fallas defensivas parecian de equipo amateur.
Sólo Brizuela luchaba contra el mundo. Antofagasta aprovechaba con un mediocampo trabajador y la experiencia del “Pindinga”.
Pero bastó corregir los errores, ordenar el ingreso de los hombres precisos para que el delantero paraguayo lograra el complemento necesario para seguir martillando y convirtiendo.
“Hugo!” no sólo convirtió tres tantos: también arrastró la marca de la defensa “puma” para permitir el ingreso libre de Felipe González en el gol de la victoria.