En el segundo tiempo ganó Audax

En el segundo tiempo ganó Audax

Carlos Tello señaló el único gol del cotejo con la "U" al cumplirse 4 minutos.— Mucha imprecisión y falta de fútbol en el primer tiempo, en un partido flojo

NO LLOVÍA ayer cuando jugaron Universidad de Chile y Audax Italiano. Sin embargo, el público se anduvo aburriendo, como lo ocurrido en el otro match del Estadio Nacional, protagonizado por Colo Colo y O'Higgins. El encuentro de estudiantes y verdes, destinado, en parte de atracción, muy desordenado.

Dirigió el juego, Pedro Prieto, a cuya orden, los cuadros se alistaron de esta manera:

AUDAX ITALIANO (1): Chirinos; Yori, Miranda y Logan; Vera y Carrasco; Toledo, J. Martínez, Tello y Aguilar.

UNIVERSIDAD DE CHILE (0): Pacheco; García, Arenas y Navarro; Ferretti y Núñez; Ibarra, Díaz, Campos, Meléndez y Musse.

Durante la primera parte, los arqueros se mantuvieron en una posición prácticamente de espectadores. El juego era enredado, y siempre en la media cancha. Sin embargo, al minuto escaso, Universidad de Chile desperdició una oportunidad inmejorable. Logan fauleó a Meléndez dentro del cuadro grande y se sancionó el tiro penal. Lo tomó Musso barajando Chirinos, que se adelantó en forma vidente.

Y así, hasta los 25 minutos, no pasó nada. Es decir, no hubo ninguna jugada que aportara interés y calidad a la lucha. Sobre el tiempo señalado, Yori entró desde atrás y cuando iba a jugar la pelota, en acción de riesgo para el arco colegial, surgió Pacheco y neutralizó la infracción. El juego tornó de inmediato a su ritmo inconexo, carente de fibra y con muy poco fútbol. Malo, bajo, ese primer tiempo.

Al cumplirse 4 minutos del segundo, el tiro de Tello se vino en ventaja por intermedio de Tello. Habría de ser, a la postre, el único gol del partido. Fue una linda jugada. Tello con criterio, el bien sabe. Ligerito, a toda marcha, Carrasco se fue por su flanco y puso un centro alto, bien medido. Saltó Tello con precisión y de cabeza la mandó al ángulo. A Pacheco que se lanzó vanamente. Esa conquista entonó el partido y afianó el juego de Audax que atacó con persistencia, en tanto que el quinteto de la "U" seguía sin armarse.

A la altura de la media hora anotamos una situación de inferioridad para el arco de Chirinos. Cerado sobre su propio costado, Musso se envió un potente lanzamiento que pasó frente al arquero y cuando se introducía a la red, surgió Yori para alejar de cabeza desde la misma boca del arco. Poco después, a los 33', la defensa de la "U" cometió infracción contra Martínez. El tiro lo sirvió Tello en forma violenta y peligrosa, sacando Pacheco a corner en ponderada esfuerzo. Ahí no se detuvo el peligro para quien estaba en el arco.

Sobre los 40', apoyados por Tello, Carrasco y Aguila quedaron solos frente a la valla, pero malogaron la ocasión al molestarse entre ellos. Hasta el filo mismo de la del pitazo final, entró de nuevo Tello en juego, quién se metió al área conectando un remate potente que una vez más Pacheco supo desviar. Jugada más segura y lúcida. Audax cargaba todavía, cuando el réferi Prieto alzó los brazos indicando que se terminaba el pleito con el triunfo del once verde.


CHIRINOS

se adelanta a un remate alto y consigue rechazar hacia un costado, en tanto Logan sigue atentamente la jugada de su arquero. Bien estuvo el veterano guardavallas aún cuando fue poco exigido por la lenta e inefectiva delantera de Universidad de Chile. Se justifica así, con creces, el triunfo del once verde, sobre todo, por lo que hizo en el 2.° tiempo.


TELLO INDICÓ EL BUEN CAMINO

Audax ganó por delantera. Su quinteto no rindió una actuación de calidad, pero no es posible desconocer que, en medio de la mediocridad del juego visto en Ñuñoa, en su cotejo con Universidad de Chile, la delantera conducida hábilmente por Carlos Tello, la figura más interesante del campo, supo reaccionar a tiempo. Y ganó el partido. Merecidamente. Chirinos se adelantó antirreglamentariamente en el penal de Musso. Es verdad. Sin embargo, no fue culpa del veterano y ducho arquero de que el juez no se apercibiera de la falta, ni tampoco de que el forward estudiantil no supiera sacar provecho de la magnífica oportunidad. Un penal, bien tirado se entiende, es gol. El arquero no tiene tiempo de intentar siquiera la neutralización. Cuando lo consigue es que el delantero tiró mal. Eso no tiene vuelta, para nosotros.

Insistimos en ello porque ésta, del penal, fue una de las dos únicas oportunidades de gol que tuvo la "U" en todo el match. La otra se produjo en ese lanzamiento ejecutado también por Musso, pero en juego, y que Yori salvó por milagro. Queda en claro así, que el quinteto colegial no estuvo en la cancha, no cumplió con su misión, porque nunca se armó. Meléndez tuvo algunos chispasos, a ratos, hasta se le vio activo y luchador, pero ni lo entendieron ni él se entendió con sus compañeros. Evidentemente que le faltaron Ferrari y Sánchez, sobre todo el piloto por su visión para aprovechar oportunidades.

Audax anduvo en ese tono durante el primer tiempo. La defensa tuvo más orden y firmeza que la del rival, pero su ataque fue débil, inconexo, no le dio ninguna preocupación a Pacheco. En medio de la tarde fría, poco grata, Pacheco y Chirinos se miraban como interrogándose: ¿Y nosotros estaremos pintados en el arco?

Si algo hay que decir de este encuentro, en líneas generales muy flojo, se debe al ataque de Audax. Su reacción fue notoria y positiva, en la segunda parte del encuentro. Tello se movió con ligereza y vivacidad, ubicó pelotas intencionadas y, cuando no, buscó por su cuenta el arco con lanzamientos fuertes, peligrosos. Y ya por lo menos, vimos algo más que antes y un equipo superior, con mejor intención. Pacheco fue saliendo paulatinamente de su condición de espectador y terminó el partido atajando cosas difíciles, donde exhibió valentía y decisión, aparte de su fe y confianza en maniobras arriesgadas. Esta diferencia en el trabajo de los dos arqueros sirve para poner de relieve la justicia del triunfo verde. No brilló Audax. Empero, reaccionó a tiempo e hizo lo necesario para ganar, con ese gol de Tello. Fue lo mejor de la brega como si con la jugada se certificara la condición del ariqueño de haber sido el valor más alto de la cancha y el artífice del triunfo de Audax.

No nos gustó el cuadro de Universidad de Chile. Es exótico. Se contrató a valores de indiscutible capacidad como Ferrari y Meléndez. Pero ayer, por lo menos, ninguno de los dos asumió una actitud rectora, lo que arrastró a todo el cuadro a lo que ya sabíamos de él: juego enredado, de telaraña, con mucha tendencia a defenderse, a salvar un punto. Y es una lástima, lo que todo hace suponer que el once estudiantil abandonaría esa modalidad tan opaca como inerte. Quizás sea obra de una mala tarde. Sin embargo, es la impresión que queda por el momento.

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