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En forma escandalosa terminó el encuentro entre Audax Italiano y Wanderers, jugado en el Estadio Municipal de La Florida. Lo que hasta el minuto final había sido un entretenido partido, se transformó en un instante en un espectáculo vergonzoso. Y aunque es difícil establecer culpas a ciencia cierta, no cabe duda que la actitud de Hernán Godoy, técnico de los caturros, tuvo mucha importancia para que pasara lo que sucedió.
Luego de ir ganando por 1a 0 hasta el minuto ochenta, Wanderers se encontró impensadamente en desventaja (2-1), cuando apenas restaban sesenta segundos. El trámite había sido intenso, y a la luz de lo expuesto en el terreno de juego, el empate era el resultado más indiJustamente en ese momento el porteño Pérez, que había ingresado en la segunda etacado. pa, marcó el tanto de la paridad.
Con lógica algarabía, “Clavito” fue a abrazar a sus pupilos en el terreno. Hasta allí todo estaba bien, pero cuando se acercaba a la banca, comenzó a hacer gestos groseros a la barra - itálica, que le gritaba toda clase de insultos. Esta respondió de la misma forma, además de tirarle tierra y otros objetos al técnico.
Entonces Godoy, en una actitud que no corresponde a un profesional, trató de saltar la reja olímpica para solucionar a puñetazos la disputa. Debieron concurrir los propios dirigidos de Godoy para tratar de calmarlo, además de la fuerza policial para aquietar los ánimos.
Al llegar a los lanzamientos penales para definir el pleito, quedó claro que la actitud del técnico wanderino perjudicó a sus pupilos, quienes sólo marcaron uno de los cuatro tiros. Quizás en esos momentos Godoy se puso a meditar.